I
Esta princesa vivía en un castillo... un castillo cerca del mar...un castillo de arena.
II
Cuando lo besó al fin sucedió lo inesperado: no se tornó príncipe...
III
"Oye, Flaquita, ¿esatamos seguras de que los príncipes no existen?... es que, verás, yo quiero uno, si no viene en azul no importa, que yo necesito un príncipe besador para mis días y noches de bella durmiente..."
IV
¿Les he contado?... pues sí, a mi me gustan mucho las películas y cuentos de princesas... y sí: vengan, (en secreto les cuento: Sí, en el fondo sí sueño con un "felices por siempre" [y, sin comillas en realidad]...un felices por siempre terrenal... a la manera de Los Novios quizás...).
viernes, 5 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Pues que puedo decir, quizá yo creo como el mago que los príncipes no existen. Tampoco las princesas, existen labios y besos y gente y alguien con quien compartir, pelear , guerrear, morder, arañar. Suerte con tú búsqueda. Suerte con las búsquedas mútuas.
Esa flaquita soy yo jajaja...
Tal vez sí existan, pero se convierten en vampiros después de la media noche jejejeje
Qué bueno que ya abriste tu blog, seguro aparecérá un misterioso lector para ti.
Te quiero mucho!
Publicar un comentario