jueves, 16 de julio de 2009

EL CINISMO COMO ESCUDO



(Fragmentos de un texto de Yoani Sánchez)


Amantes de las canciones de Silvio Rodríguez, terminamos por migrar nuestros gustos musicales hacia zonas menos comprometidas con la ideología. La informática nos encontró con dedos ágiles para sumergirnos en las teclas y adherirnos al mouse. Les sacamos ventaja a todos los analfabetos informáticos que desde sus más de cuarenta años no han comprendido todavía que el ordenador es un nuevo camino de expresión para nosotros.


Podemos asistir a una marcha dando vivas a la Revolución y un rato después actuar como jineteros para sacarle un dólar a un turista. El camaleón que aprendimos a ser siendo niños nos permite esas transmutaciones rápidas y creíble.


Cínicos y apáticos hemos resumido nuestra actitud en un verbo moroso: esperar. Aguardamos que una generación que cree poseer todas las prerrogativas termine de morir y nos deje el país que aún no nos pertenece.

(Texto tomado de Letras Libres en su edición de enero del 2009)

miércoles, 15 de julio de 2009

(Las resultas de correr las cortinas de mis párpados
Sobre la imagen de tu cuerpo)

Morfeo transfiguró en niebla
Húmeda y espesa
En mujer luego
De sinuosas formas
De pechos perfectos
De una piel que pedía a gritos mi tacto
Y así caí en sus brazos
Y en su frente y en sus hombros y su vientre

Algo que de tan simple no se entiende

No era un hombre
Era un espectro
Y sin embargo me era concedida
La suavidad de tu piel
Tal y como vive en mi memoria

Algo que de tan simple no se entiende

Me veías con tus labios
Tu sonrisa
Y yo con esas manos incorpóreas
Te palpaba a la par carne y espíritu

Algo que de tan simple no se entiende

Lo nuestro nació para lo eterno
Nació a la muerte y al resucitar
Para llenar el espacio entre nosotros
Como un conjuro la renuncia a lo corpóreo
Nos concedió plenitud en lo eterno
Y en lo efímero permanecer unidos
Acompañarnos en los sueños
Los sueños de dormidos y despiertos

Algo que de tan simple no se entiende

Nuestra memoria cubierta
Por el manto de nuestros recuerdos
De lo que fue y no fue y lo que inventamos
A partir de la noche en que sellamos
Con la etílica sangre de tus labios
El pacto de lo nuestro
Manto
De iridiscentes hilos fantasía
De los cuerpos dándose en los sueños
Tiempos pasados zurcidos
Con miradas que prometen
En cifrado lenguaje que sólo
Nosotros conocemos

Algo que de tan simple no se entiende

Cada estrella un titilante recuerdo
Que un dios con hierático gesto
Unió trazando con su índice
Líneas invisibles que los unen
Se ha formado la constelación
De los que somos, fuimos y seremos:
Algo que de tan simple no se entiende.